miércoles, 19 de junio de 2019
Biblioteca de Silos. Estanterías

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2. Medalla de san Benito.

 

     Es conocida la gran devoción que san Benito tenía a la Santa Cruz. Es el signo cristiano de bendición y una gran ayuda para vencer las tentaciones y evitar los lazos del demonio.

     La medalla de san Benito suele llevar en su respaldo la Cruz sobre la que van grabadas una serie de letras que son las iniciales de una oración latina. He aquí las iniciales, el texto latino y su traducción.

1. Entre los brazos de la cruz: C S P B = Crux Sancti Patris Benedicti = Cruz del padre san Benito.

2. Brazo vertical de la cruz: C S S M L = Crux Sancta Sit Mihi Lux = La santa Cruz sea mi luz.

3. Brazo horizontal de la cruz: N D S M D = Non Draco Sit Mihi Dux = No sea el Dragón mi guía.

4. El semicírculo que rodea la cruz en el lado derecho: V R S N S M V = Vade Retro Satana Non Suadeas Mihi Vana = Retírate satanás. No me aconsejes mal.

5. El semicírculo que rodea la cruz en lado izquierdo: S M Q L I V B = Sunt Mala Quae Libas Ipse Venena Bibas = Es malo lo que ofreces. Bebe tú el veneno.
     Esta forma concreta de representar la cruz, con las iniciales de esta oración, ha sido muy difundida entre los monasterios benedictinos. Siempre la ha acompañado una gran devoción y son innumerables los testimonios de su protección. La oración resumida en esas iniciales es la siguiente. 
 

Cruz de San Benito

La santa Cruz sea mi Luz,
No sea el Dragón mi guía.
Vete, Satanás,
no me aconsejes mal.
Ofreces cosas malas,
bébete tú el veneno.

ORACIÓN A SAN BENITO
     Antífona: Estando en su oratorio el amado de Dios san Benito, confortado con el cuerpo y la sangre del Señor, sostenido en brazos de sus discípulos y alzadas las manos al cielo, exhaló su espíritu. Se le vio subir al cielo por un camino ricamente tapizado e iluminado por innumerables estrellas.

     V/. Glorioso apareciste en presencia del Señor.

     R/. Por eso el Señor te revistió de hermosura.

     Oración: ¡Oh Dios!, que con tantos privilegios favoreciste la muerte del glorioso san Benito, concédenos que, por la bienaventurada intercesión de aquel cuya memoria veneramos, nosotros tus siervos seamos defendidos en aquella hora de las asechanzas del enemigo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.